Esta tarde he pillao a mi perro y me he ido a dar una vuelta por el monte. Justo antes de salir de casa me han entrado unas ganas de cagar terribles, pero como evacuar en el campo es mi hobby, he pensado que mejor me aguanto y ya suelto el tema en la montaña, que parece que conecto con algún ancestro mío, esos que iban en taparrabos y follaban delante de toda la tribu... que vicio tenían, macho.
En fin, llevaba una hora caminando con el culo apretado, igual que cuando era pequeño y mi madre me quería profanar mi sagrado ano metiéndome un supositorio, yo echaba a correr por toda la casa, con los pantalones bajados y llorando a lágrima viva, esquivando muebles y sillas, intentando despistar a mi "perseguidora" en vano, siempre me acababa pillando y al final me metía el supositorio por el culo mientras yo me retorcía... en fin, lo que os decía, que tras una hora caminando y buscando un buen sitio para cagar, por fin encontré el lugar perfecto: unos arbustos bastante frondosos que invitaban a uno a esconderse tras ellos. Me he escondido, me he bajado los pantalones y me he puesto a cagar gustosamente... Cuando llevaba unos cinco minutos disfrutando de mi momento, oigo unas voces: una pareja de ancianos andaba cerca.
Tras un par de minutos en silencio, oigo un ruido detrás de los arbustos y veo como empieza a asomar la cabeza una anciana... yo me movía en cuclillas hacia un lado para que no me viera, con el zurrullo asomando la cabeza por el culo. La mujer se asomaba un poco más. Yo me movía otro poco, dejando trocitos de mierda como Hansel y Gretel iban dejando pan en el cuento. De pronto oigo como dice la señora:
-Paco, Paco... asómate por el otro lao de los arbustos que creo que por atrás hay alguna animal sarvaje... parece que esta sufriendo porque se mueve de una manera mu rara er pobre.
Yo ya no podía parar de cagar, estaba entre la espada y la pared: la mierda ya estaba a mitad de camino y si me levantaba los pantalones se quedaría atrapada entre la ropa, entre el cinturón... y además sin haberme limpiado el culo. Así que mientras seguía con mi hobby, veo como me acorralan: la abuela por un lado y el abuelo por el otro... cuando ya estaban asomados me he tirado un pedo que seguro que ha provocado una avalancha en alguna montaña y he chillado:
-¡¡Joder, que estoy cagando!! Ya no puede uno venir ni al campo a cagar tranquilo, acho!!
Los abueletes se han avergonzado un segundo y acto seguido la mujer me ha dicho:
-Que guarro, eres un degenerao. Esto no se hace...
-Señora, haga uste el favor que sé que me estaba espiando... además, váyanse ya que me tengo que limpiar el culo de mierda.
Al final se han dado por vencidos y me han dejado cagar tranquilo, pero se iban refunfuñando sobre la mierda de juventud y esas cosas...
Por desgracia esto cada día es más habitual en nuestras montañas.






0 comentarios:
Publicar un comentario